23 de julio, 2010
"Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara."
Jorge Luis Borges
Las sociedades al igual que las personas, a veces pierden su tiempo. Esto sucede cuando de la mano de los hombres toman el camino equivocado y en vez de ir hacia adelante en la controvertida línea del progreso humano, retroceden inexorablemente. Muchos factores contribuyen a esto, desde una serie de eventos desafortunados que afectan al conjunto de la población, a los pérfidos “cantos de sirena” devaneos de mentes perdidas en laberintos de desaciertos.
Esos “cantos de sirena” son especialmente atractivos ya que ofrecen respuestas fáciles a los problemas complejos eliminando así, aunque temporalmente, la angustia del porvenir incierto y el compromiso que implica enfrentarlo. La gente se fascina con las “ocurrencias” que van de lo sublime a lo ridículo, que les llenan la cabeza con soluciones rápidas a problemas de vieja data saltando a conclusiones sin analizar las causas del mismo. Por lo general, dichas ocurrencias, son el resultado de un nivel intelectual precario y de una ignorancia monumental y pavorosa.
Los problemas sociales como la pobreza, la prostitución, la desigualdad, la violencia, el narcotráfico y muchos otros, no son simplemente la culpa de unos o de otros, o de los que estaban y ya se fueron. Realmente no es tan fácil determinar de dónde vienen ni para donde van. Si así fuera, con eliminar las acciones de los culpables, eliminaríamos los problemas, pero lamentablemente no es así. ¡Les recuerdo que la historia universal está llena de ejemplos!
Pero a pesar de esto, el discurso vacuo pero lleno de soluciones simplistas y agresiones rápidas a “los otros” es aceptado por muchos con grandes sonrisas que luego se han convertido en muecas. ¡Pero eso no importa!, lo que importa es que en este proceso se entregue a los falsarios manipuladores de emociones, los centros de toma de decisiones enrumbando a la sociedad hacia un despeñadero por donde se baja rápido pero se sube con mucha dificultad.
Esos cambios de rumbo sin sentido y sin brújula son retrocesos que en tiempo histórico es mucho tiempo. Supone echar para atrás lo que en un momento se estableció como bueno, desbaratar lo hecho en cuya construcción participaron muchos, defenestrar a algunos que lo hicieron bien para poner a otros que obedezcan mejor. Nos referimos a una trastocación del orden social que enrumba la sociedad por atajos tortuosos que benefician a unos pocos en desmedro de los muchos otros. La comunidad es apartada del proceso de toma de decisiones, quedándose como simple espectadora del caos subsiguiente: la era del miedo que crea la incertidumbre y el éxito del crimen organizado o no. Nos estamos olvidando de vivir con tranquilidad quizás por el esfuerzo que hacemos para no morirnos de zozobra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario