Dentro del marco de la literatura sociológica se define el “fanfarroneo” como un fenómeno social digno de estudio, caracterizado por su ubicuidad, que realiza diversas funciones en las relaciones interpersonales. Es un tipo de conversación en donde el interlocutor deliberadamente trata de despistar al que escucha, falsear, exagerar o tergiversar lo que dice. Es el intento de cambiar, afectar o controlar las impresiones de otros en cuanto al YO y la realidad, apoyándose en estrategias que llevan a engaño, tergiversación de eventos y realce de situaciones posibles pero improbables
Esta reflexión nos viene bien en estos tiempos en donde se observa un creciente uso de esta práctica, lamentablemente para lidiar con cosas muy serias, pero útil para alcanzar propósitos que de otra manera pasarían al basurero de la historia. Podemos observar en los famosos “diálogos de sordos” que cuando las discusiones deben pasar a las propuestas concretas, a salvar las diferencias creando nuevas coyunturas, se estimulan los fanfarroneos entre aquellos interlocutores que carecen conocimientos de hechos relevantes al asunto o de argumentos con sentido e interés. Se da inicio entonces a una vocinglería estridente (con o sin megáfono) en donde se usan diferentes técnicas de fanfarroneo, que van desde las mentiras, la distorsión de eventos o palabras, malas interpretaciones de todo lo que hagan los demás y las tremebundas amenazas de irse para siempre o gritar hasta el cansancio. Todo esto con el interés de crear impresiones negativas de los otros e imágenes heroicas de sí mismos.
Cabe resaltar que esta práctica le permite a los interesados conocer quiénes son sus interlocutores o hasta donde pueden llegar, ya que en este tipo de conversación los participantes expresan pensamientos, actitudes y exploran qué se siente al decir esas cosas y cómo los otros responden al oírlas. El fanfarroneo ofrece medios a través de los cuales la gente indirectamente expresas sus sentimientos acerca de otros. Provee técnicas informales (mentir, inventar historias, crear bochinches, desprestigiar, hacer burlas, amenazar) para expresar sentimientos que de otra manera sería embarazoso manifestar.
El fanfarrón es un individuo que a sabiendas exagera apreciaciones de sí mismo y la realidad con la intención de crear una imagen distorsionada según su conveniencia. No le interesan los hechos, sino el imponer sus interpretaciones, ya que de eso depende su continuidad en el tiempo tal y como quiere que lo “vean”. El fanfarroneo es una estrategia de negociación, un mecanismo de socialización selectivo que se aprende y se cultiva. Es un tipo de sociabilidad que utilizan los que quieren aparecer interesantes y capitalizar de las complejidades de la interacción social. Buscan presentarse como personas más competentes de lo que realmente son resolviendo desafíos imaginarios y creando imágenes heroicas de si mismos.
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